Haz un pequeño ejercicio. Cierra lo ojos y recuerda cómo era el mundo en 2003. Puede que fueras adolescente, puede que estuvieras en tus 30 primaveras, o quizá 40, que más da. Lo importante es que visualices como eran nuestras comunicaciones, como eran nuestras relaciones con nuestros amigos, como transmitían las empresas. En el año 2003 Facebook no existía y mucho menos Twitter, Linkedin o Google+. Las empresas tenían sus altavoces unidireccionales a través de los medios “convencionales” de la prensa escrita, televisión, radio y su mensaje no era respondido por los consumidores. Los consumidores no tenían apenas poder respecto a los fabricantes, los productos con cierto componente tecnológico tenían precios desorbitados y los gobiernos de todos los países podían “censurar” la información que no les “venía bien” para sus intereses partidistas o personales.

 

Ahora mirando en retrospectiva este “dibujo” de la sociedad de 2003 nos parece tan lejano, que nos es muy difícil creer que tan solo haya pasado poco más de una década de ello. La disrupción de la web 2.0, la comunicación omnidireccional que nos ha aportado que estemos ante una nueva “revolución del conocimiento”. Para buscar antecedentes históricos tan trascendentes a la disrupción que conlleva la nueva economía nos tenemos que remontar a la Revolución Industrial y posiblemente aún nos quedamos “cortos” para percibir la trascendencia de los cambios que dia a dia nos acontecen y sin duda llegarán los próximos 10 años.

 

A día de hoy, sería cuando menos aventurado, vaticinar cómo va ser nuestra economía dentro de diez años, lo que sí es cierto que el fin del capitalismo, al menos el capitalismo tal cual lo conocemos ahora esta comenzando su transformación. El concepto de economía colaborativa cada vez se hace más eco en medios de comunicación, generales y especializados, indicándonos que en una nueva sociedad del conocimiento donde el coste marginal es tendente a cero, y la transmisión de la información- entendida en su sentido amplio: imágenes, planos, videos, prototipos, software, diseños de hardware- de forma sencilla, rápida y gratuita está transformando uno de los principales pilares sobre los que se asienta en capitalismo: la propiedad intelectual.

 Cada día son más los proyectos nacidos sobre una base colaborativa, sobre licencias GNU que permite aprovechar, modificar, reutilizar, vender el conocimiento de otros de forma que los cambios sean cada vez más dinámicos y trascendentes. Esta Circunstancia unida a la facilidad de comunicación y trabajo colaborativo a través de las nuevas herramientas disponibles en Internet han marcado un punto de no retorno para el capitalismo, que aunque algunos gobiernos tratarán de ponerle freno solo harán que postergar meses o quizás algún que otro año lo inevitable, el fin del capitalismo tal y como lo conocemos hoy día.

 Si me preguntas qué hay después del capitalismo, mi respuesta es que no tengo ninguna certeza, es más, no creo que nadie la tenga. No obstante todo apunta a que Internet y la económica colaborativa van a ser los catalizadores de este cambio radical del sistema económico que tanta prosperidad ha traído a las economías desarrolladas.

 Uno de los artículos que mejor describen estos nuevos cambios es uno realizado por Michael Bauwens- Presidente de la P2P Foundation – en un artículo que no tiene desperdicio sobre economía colaborativa.

Es posible que aun te parezca que esto esta tan lejos aunque es difícil de imaginarlo en un futuro cercano, sin embargo si analizamos los cimientos de la economía colaborativa y volvemos a la retrospectiva de imaginarnos el mundo hace 10 años, es muy probable que en menos de 5 años hayamos vuelto a transformar el mundo.

 La economía colaborativa se asienta en 4 pilares:

  •  Fabricación colaborativa: Si, las megafabricas se van a empequeñecer, volviendo una parte de ellas a los núcleos urbanos. Una mayor tendencia a la customización, al “haztelo tu mismo”, a la utilización intensiva de impresoras 3D que nos permiten imprimir desde las piezas de una máquina, un teléfono e incluso un coche. Ejemplos de ellos podemos verlos en todos los desarrollos realizados sobre el proyecto colaborativo y libre de Arduino donde puedes construir robots, la domótica de tu casa, drones, o cualquier maquinaria mecatrónica con un poco de paciencia y el conocimiento colaborativo. Más ejemplos los tenemos en coches desarrollados colaborativamente en menos de 3 meses , o el proyecto eCar de pila de hidrógeno.
  • Finanzas colaborativas: La monedas colaborativas son una realidad, los bitcoins seguro que ya no son una moneda totalmente desconocida para ti. Estas iniciativas se unen otras monedas sociales más locales que permiten el intercambio de bienes y servicios al margen del sistema monetario internacional. También cabe destacar los bancos de horas, donde personas de diferentes perfiles profesionales intercambian su tiempo ayudados por las plataformas tecnológicas que ponen en contacto oferta y demanda.
  • Conocimiento colaborativo: El software libre es la máxima expresión del conocimiento colaborativo, programas como Linux están instalados en más del 60% de los servidores mundiales que mantienen el actual internet. Grandes sistemas de gestión empresarial como ODOO – antiguo OpenERP – se encuentran al nivel de competir con con sistemas propietarios – la propiedad intelectual es de la compañía que lo desarrolla- compitiendo e incluso mejorando gran parte de sus sistemas. Si nos salimos a la colaboración científica o educativa no va ser menos, cada vez encontramos más libros sobre la licencia GNU realizados con una enorme calidad, y una actualización mucho más rápida de lo que cualquier manual de editorial pueda realizar. El conocimiento colaborativo es sin duda el mayor punto de inflexión, y está provocando que la verdad oscura a la que muchos gobiernos nos han sometido durante años a través del silenciamiento de las “noticias incómodas” están saliendo a la luz no solo en España – Lugar donde es más que evidente a la luz de toda la corrupción destapada- sino también en todas la sociedades mundiales.
  • Consumo colaborativo: Todos sabemos en mayor o menor medida que no podemos consumir cuanto más mejor, que es uno de los axiomas del capitalismo. Cada vez somos más conscientes que nuestro planeta tiene unos recursos finitos, y que el consumo indiscriminado de recursos traera irremisiblemente el fin de nuestro mundo para nuestros descendientes. Es de sentido común pensar que muchos de los productos que consumimos son de uso puntual, y es aquí donde el pago por uso, la propiedad compartida, o consumo colaborativo tienen su mayor expresión. Nadie duda ya de la utilidad de BlaBlaCar, un sistema colaborativo que permite que los usuarios, puedan obtener el servicio que desean – desplazarse de un punto A a un punto B – con un menor coste monetario, y un menor coste medioambiental. Esta forma de consumo no circunscribe exclusivamente a los transportes, por qué si utilizo pongamos una ingletadora o vitrificadora una o dos veces al año tengo que pagar una completa, con su consecuente coste medioambiental, pudiendo consumir colaborativamente y simplemente a través de plataformas tecnológicas a través de internet, ponerme de acuerdo con otros usuarios que tengan necesidades parecidas. Posiblemente entre varios se pueda adquirir esas ingletadora o vitrificadora de mayor calidad, y los usos se realicen con mayor facilidad ya que el consumo es de mayor calidad, y nuestro aporte a las sociedades venideras será de mayor calidad para nuestro planeta.

 A pesar de que el titulo del articulo pueda pecar de amarillista, sin duda, el fin del capitalismo esta a la vuelta de la esquina, y es un camino de no retorno que ya ningún estado ni lobbie va poder parar.

 

¿Tu que opinas de la nueva economía colaborativa?¿has tenido ya alguna experiencia?