El gran problema del marketing en España  a menudo viene derivado de falta de conocimiento sobre la disciplina y dinero para aplicarla. Las empresas para llevar una adecuada gestión del marketing en su globalidad necesitan en primer lugar entender que el marketing es algo más que la publicidad, entender que el marketing es esa disciplina y que busca  identificar necesidades o deseos latentes de los consumidores y crear productos tendentes a satisfacerlas. No obstante por desgracia a menudo en el mundo hiper competitivo en el que nos ha tocado vivir hace y demasiadas empresas fuerzan a sus directivos de marketing y a sus técnicos de marketing a realizar campañas con  falta de veracidad o con una información sesgada.

Por desgracia para aquellos que hemos decidido dedicarnos al marketing, que nos apasiona y que sentimos que aquello que estudiamos, como una disciplina que tendía a aportar en pro de una mayor felicidad de las personas.

En un país donde esta disciplina de marketing  no esta tan arraigada, bien por el tamaño de sus empresas o bien por la idiosincrasia propia de la cultura española, nos damos cuenta de qué el identificar deseos y necesidades para crear productos que realmente satisfagan dichos deseos y necesidades a través de unos precios adecuados para estos consumidores en unos lugares adecuados no parece ser tarea fácil.

Es probable el tamaño de las empresas españolas sea determinante para qué los directivos de marketing tenga las manos atadas a la hora de diseñar campañas o crear productos realmente innovador. Tamaños pequeños en las empresas en un mercado hiper competitivo provoca que tengan poca capacidad de innovación y desarrollo por tanto en la desarrollo de nuevos productos productos realmente innovadores. Por desgracia muchas empresas que presionan a sus directivos de marketing para forzar campañas que basan sus beneficios en exageraciones muy alejadas de la realidad y de la satisfacción de los consumidores cambiando los ingresos cortoplacistas por caídas a largo plazo en las ventas derivadas de la falta de integridad en los beneficios comunicados en sus campañas.

 

¿Te has sentido alguna vez presionado a contar cosas que no son “estrictamente ciertas”? ¿Cómo te has sentido al hacerlo?